Según estudios internacionales —entre otros, los de la Organización Mundial de la Corrosión (WCO) y NACE International—, la corrosión genera costes anuales superiores a 2,5 billones de dólares estadounidenses a nivel mundial. Esto equivale aproximadamente al 3–4 % del producto interior bruto mundial. En el caso de Alemania, se estima que las pérdidas anuales por daños causados por la corrosión ascienden a una media de entre 110 y 140 mil millones de euros. Estas cifras ponen de manifiesto la enorme relevancia económica de la protección contra la corrosión y la necesidad de soluciones innovadoras en este ámbito.
Los sistemas eficaces de protección contra la corrosión son un factor económico importante y resultan indispensables para el transporte y el almacenamiento de componentes metálicos sin recubrimiento.
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Peter Müller - Responsable de protección contra la corrosión
Robert Bosch AG Hallein
¿Qué es la corrosión?
La corrosión (del latín corrodere = “descomponer”) se refiere a la reacción de un material con su entorno, mediante la cual se va deteriorando gradualmente. Lo que el consumidor conoce como “óxido” en superficies metálicas es solo una de sus formas.
Causas típicas de la corrosión
El oxígeno, la humedad, los gases agresivos o los residuos en la superficie provocan reacciones químicas o electroquímicas que atacan el metal y conducen a la degradación del material.
Entre ellos se encuentran, por ejemplo, polvo, grasas o sales, que dañan la capa protectora y pueden causar daños estructurales a largo plazo.
¿Cuándo se considera daño por corrosión?
Existe daño por corrosión cuando esta afecta a la funcionalidad, seguridad o vida útil de un componente o sistema. La corrosión es siempre una señal de advertencia, pero no implica necesariamente un fallo inmediato. Por ejemplo, las vías ferroviarias suelen estar oxidadas, pero siguen cumpliendo su función.
Los primeros signos de corrosión, como decoloraciones, cambios en la superficie o una menor capacidad de carga, deben tomarse en serio. Lo decisivo es actuar a tiempo.
Ejemplos de tipos de corrosión del metal
Corrosión superficial
Cuando la corrosión se extiende de manera uniforme por grandes partes de la superficie metálica, se habla de corrosión superficial. Provoca una pérdida gradual de material, pero suele detectarse y controlarse a tiempo.
Corrosión por picaduras
La corrosión por picaduras comienza de forma puntual en puntos concretos, que se van extendiendo con el paso del tiempo. La destrucción puntual de la capa pasiva protectora da lugar a agujeros profundos en el material. A menudo, la corrosión por picaduras es provocada por los cloruros en entornos salinos.
Corrosión intersticial
La corrosión intersticial se produce especialmente en espacios estrechos, como bordes superpuestos o cordones de soldadura. Se debe a reacciones provocadas por diferencias de concentración, en particular en el contenido de oxígeno, entre el medio presente en el espacio intersticial y el exterior.
Corrosión bimetálica
La corrosión bimetálica (también conocida como corrosión por contacto o corrosión galvánica) se produce por una reacción electroquímica entre metales diferentes. En este proceso, el metal menos noble actúa como ánodo y se corroe, mientras que el metal más noble (cátodo) permanece protegido.
Protección activa y pasiva contra la corrosión
La protección contra la corrosión se puede dividir en medidas activas y pasivas.
La protección activa contra la corrosión funciona mediante una reacción electroquímica —por ejemplo, mediante ánodos de sacrificio que se disuelven en lugar del metal base— o mediante protección contra la corrosión en fase de vapor. Para ello se utilizan sustancias activas VCI e ICB(inhibidores de corrosión volátiles / bloqueadores de corrosión inteligentes), que liberan moléculas anticorrosivas y forman así una película protectora invisible sobre la superficie metálica.
La protección pasiva contra la corrosión, por su parte, actúa como una barrera física entre el metal y el entorno. Los recubrimientos o revestimientos, como pinturas, esmaltes, plásticos o caucho, impiden de forma fiable que la humedad, el oxígeno u otros factores ambientales lleguen al metal.
Requisitos para una protección eficaz contra la corrosión
Una protección eficaz contra la corrosión comienza con la limpieza de la superficie. Solo en superficies limpias los recubrimientos, inhibidores o sistemas de embalaje pueden desarrollar toda su eficacia. Utilice limpiadores industriales específicos que eliminen los residuos de forma fiable y estén especialmente adaptados a la composición de sus componentes. De este modo, se crea la base para una protección a largo plazo.
Embalaje anticorrosión
Durante el transporte y almacenamiento de productos metálicos, el embalaje desempeña un papel decisivo en la protección contra la corrosión. Se distinguen tres métodos temporales de protección contra la corrosión: el método VCI/ICB, el método con desecantes y el método de recubrimiento. Estos métodos se diferencian, entre otros aspectos, en el esfuerzo requerido. Los embalajes VCI o ICB con inhibidores de corrosión volátiles suelen representar la solución más limpia y económica.
Sin embargo, no solo las influencias ambientales, sino también los tipos de metal son determinantes en la elección de una protección eficaz contra la corrosión. EXCOR ofrece soluciones específicas de protección contra la corrosión para diferentes metales o aleaciones metálicas.
"Con ICB, sabemos que estamos ofreciendo a nuestros clientes una solución de primera clase que garantiza una protección óptima contra la corrosión de sus productos. La facilidad de uso de ICB y el rendimiento superior en comparación con VCI nos han convencido a largo plazo."
Martin Wildner, Jefe de Logística - MHS GmbH | Almacén Waldmünchen, Burglengenfeld
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